¿Por qué Valéncia Unida?

01

Porque no existe ningún partido de obediencia y matriz netamente valenciana con representación en las instituciones europeas, nacionales, autonómicas ni provinciales.

02

Porque en los partidos de matriz nacional, por construcción, los intereses y las necesidades de la sociedad valenciana siempre acaban confrontando con su propia acción política y con los dictados propios de sus direcciones nacionales, anteponiendo dichos dictados al beneficio mayoritario del pueblo valenciano, por tanto se muestran sistemáticamente incapaces de dar respuesta específica a los problemas de la ciudadanía valenciana, incurriendo en promesas electorales que acaban siempre cayendo en saco roto.

03

Porque el sistema electoral español y los resultados de las últimas décadas han creado un statu quo en el que los grandes partidos nacionales siempre dependen de fuerzas políticas autonómicas para configurar gobiernos, y las formaciones políticas de ideología nacionalista (catalanes y vascos) siempre son determinantes en dichos gobiernos, creando situaciones de agravio comparativo con el resto de comunidades autónomas.

04

Porque el hecho de que el nacionalismo catalán sea determinante en la configuración de los recientes gobiernos nacionales es, más si cabe, del todo pernicioso para la Comunitat Valenciana, en tanto en cuanto dichas fuerzas políticas tienen intereses de índole expansionista – imperialista a todos los niveles, además de competir, incluso de manera desleal, a nivel comercial, económico, turístico, de infraestructuras, de celebración de eventos… Y los grandes partidos contribuyen a ello, en ocasiones por omisión, y otras por elección.

05

Porque no podemos seguir tolerando en silencio que el dinero de toda la ciudadanía sea sistemáticamente despilfarrado en irrelevancias, caprichos, veleidades, mantenimiento de redes clientelares, políticas sectarias, subvenciones a dedo, enchufes, prácticas de nepotismo, errores de gestión y corruptelas, máxime cuando la actual crisis económica requiere más que nunca responsabilidad, imaginación, diligencia y racionalidad en el gasto público.

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Porque el eje de la acción política deben ser las personas, los ciudadanos, y no la aplicación de clichés ideológicos o políticas de copiar y pegar. El esnobismo, el postureo y la alienación no pueden tener cabida en la política: las instituciones y el dinero de la ciudadanía necesitan ser gestionados por personas responsables, comprometidas, con experiencia laboral previa y leales a esta tierra y a sus gentes.

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Porque un auténtico y pleno valencianismo político hace demasiado tiempo que no tiene representación institucional. Por ello, VLC Unida asume el testigo de aquel valencianismo que consiguió representar y defender los intereses valencianos en Europa, Madrid, Corts Valencianes, diputaciones y tantos ayuntamientos, y lo elevará, con la fuerza de la renovación, de la mano de personas dedicadas intelectual y emocionalmente, a todos los niveles, para conseguir que la voz de la sociedad valenciana sea oída y respetada en todos los ámbitos institucionales en los que vosotros, ciudadanía valenciana, decidáis otorgarnos la confianza de representaros y defender vuestros intereses.

08

Porque el valencianismo del siglo XXI será transparente e incorruptible, o no será. Y para ello vertebraremos todos los mecanismos y herramientas que sean necesarias para mantener VLC Unida como un ejemplo de honradez, lealtad y dedicación, y no como una organización al uso en la que tienen cabida personas que acuden a la política a buscar su medio de vida definitivo y a delinquir tan pronto tienen oportunidad. Quien se acerque a VLC Unida con intenciones deshonestas para con la sociedad valenciana y la propia organización, topará siempre con un muro infranqueable.

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Porque VLC Unida es la respuesta eficaz a la demanda política de personas prácticas que no se identifican con las formas, procedimientos, actuaciones, discursos ni acciones de ninguno de los partidos actualmente representados en las instituciones valencianas, personas que simplemente quieren que dichas instituciones sean gestionadas con “trellat”, con responsabilidad, que se atienda al desfavorecido, que los servicios públicos básicos funcionen correctamente, que se permita a los ciudadanos prosperar, que no se nos agravie comparativamente a nivel autonómico, y que no se malgaste el dinero de todos en comprar voluntades o en prácticas poco éticas.

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Porque no podemos perder ni un segundo más en volver a poner en la palestra nuestras reivindicaciones históricas, sistemáticamente ignoradas desde hace décadas, y otras nuevas, y seguir perdiendo oportunidades y retrocediendo posiciones: infraestructuras, política hídrica, revitalización sostenible y refuerzo de los sectores tradicionales valencianos (calzado, juguete, cerámica, industria agroalimentaria, canterería, sector agrícola, turismo…) y potenciación de los emergentes (logística, tecnológicas y startups, ecosostenibilidad y reciclaje, formación…), avances sociales en materias de dependencia, igualdad y diversidad, protección ante la exclusión y, por supuesto, tener una sanidad y un sistema educativo públicos excelentes y de primer orden. Basta de perder oportunidades por no estar gestionados por las personas correctas y por la marca política adecuada.